| Pinus en la Sierra Mixe, Oaxaca |
| Pinus más navideños en la Sierra Madre Occidental, Chihuahua |
| Pinus en la Sierra Mixe, Oaxaca |
| Pinus más navideños en la Sierra Madre Occidental, Chihuahua |
| Altar de muertos con tsenpe'x. Tlahuitoltepec Mixe. |
| Flores de la sierra mixe. |
| Murciélago insectívoro en Tlahuitoltepec Mixe |
En una historia contada por una amiga sobre un viaje a cierta ciudad del sureste poblano, narraba el testimonio de un poblador sobre la existencia de un árbol que, a lo largo del año, producía flores de dos colores distintos.
De acuerdo con esta persona, el árbol tenía un periodo en el que las flores eran de color morado y en otro periodo las flores eran rojas. A pesar de la equivocación al considerar a dos árboles semejantes (vistos de lejos) como uno solo, la percepción es acertada al mencionar que las temporadas de floración ocurren en diferentes épocas del año.
Recordé esto porque ahora que estamos en primavera (o lo que llamo la época seca y de calor), en las calles de diferentes ciudades y pueblos de México puede observarse la floración de uno de los árboles causantes de la confusión, el de las flores moradas, mejor conocido como jacaranda (Jacaranda mimosifolia). El otro árbol es el framboyán o tabachín (Delonix regia), cuyas flores son rojas.
Flores de Jacaranda en Morelia, Michoacán
Al seguimiento de los cambios en las plantas a lo largo del año se le conoce como fenología. Cada planta presenta periodos sucesivos, aunque no necesariamente independientes, de producción de hojas, flores, frutos y semillas a lo largo del año. En el caso de las jacarandas, presenciamos ahora el fin de su temporada de floración, mientras que el del framboyán apenas inicia; otras plantas florecen en otoño y algunas más en invierno. Estas variaciones en la fenología de las plantas están relacionadas con las características ambientales de su sitio de origen, que incluyen las variaciones de temperatura e intensidad de las lluvias a lo largo del año, así como la duración del día.
Framboyán cerca de Huimanguillo, Tabasco
La confusión entre estos dos árboles se debe, en parte, a su diferente fenología, pero también podría estar asociada otra estructura semejante, pues las hojas (también vistas de lejos), se parecen. Sin embargo, es necesario mencionar que sí existen plantas que pudieran tener dos flores distintas, aunque, en ese caso no estaríamos hablando de diferencias en color, sino de diferencias en el sexo de la flor.
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Una de las (dolorosas )experiencias al trabajar con plantas es que en ocasiones, éstas nos agreden. Quien afirme que las plantas no pueden considerarse organismos agresivos, definitivamente nunca se ha metido a un espinal. Y aunque la agresividad sea una cualidad que les otorgamos los humanos, es innegable que ciertas plantas pueden parecer expertas en causar dolor, en especial las que tienen espinas. Si estas palabras no los convencen, siempre está la posibilidad de experimentar por ustedes mismos.
El origen de las espinas es distinto en cada grupo (o familia, hablando botánicamente) de plantas, ya que existen tanto espinas verdaderas como espinas falsas (púas y aguijones). Las verdaderas son aquellas que derivan de alguna parte de la hoja, e incluso las reemplazan en su totalidad. Los magueyes, por ejemplo, tienen espinas en la punta y borde de sus hojas, por lo que éstas eran utilizadas en Mesoamérica precolombina para punzarse orejas y otras partes del cuerpo y así ofrendar la propia sangre a los dioses. En el sureste de Puebla se cuenta que el “asiento de suegra” (Echinocactus platyacanthus, cactus globoso con espinas muy gruesas) era utilizado en la Revolución para que las madres confesaran dónde habían escondido a sus hijas. ¿Cómo?... las sentaban en el cactus. Y en la región alta de la Sierra Mixe, las espinas de una hierba espinosa (Eryngium sp.) son utilizadas como “aliciente” para continuar el camino.
Plantas espinosas de Tlahuitoltepec. Izquierda, arriba: un cactus (Selenicereus). Izquierda, abajo: un maguey (Agave). Derecha: una herbácea (Eryngium)
Otras plantas con espinas verdaderas son ciertas leguminosas, conocidas como acacias, mimosas, zarzas o espinos; en ellas las espinas derivan de estructuras ubicadas en la base de las hojas, conocidas como estípulas. En algunas de estas plantas, como Acacia cornigera y Acacia mayana, se ha desarrollado además una relación con hormigas (para variar, agresivas también) que habitan dentro de sus espinas. Cuando un animal o persona las toca, las hormigas responden al movimiento atacando al individuo que, además de espinado, termina mordido por hormigas.
Plantas del género Acacia, izquierda: Acacia cornigera, derecha: Acacia farnesiana (poop kujp, espino blanco o huizache)
No obstante, las espinas más famosas pertenecen al grupo de las falsas, es decir, no derivan de las hojas. Me refiero a las de las rosas y plantas afines. Estas “espinas” (que en Botánica reciben el nombre de púas) son crecimientos puntiagudos de la cutícula de los tallos, que no mantienen conexión con los tejidos de conducción del interior del tallo, lo que sí hacen las espinas verdaderas. Por esto, es más fácil quitarle las púas a una rosa, que quitárselas a un cactus.
Existe la idea generalizada que las espinas (verdaderas y falsas) protegen a las plantas de ser comidas. La agresión de la que somos objetos, es en realidad una defensa que permite la sobrevivencia de la planta, pues ¿acaso a alguien le agrada espinarse la lengua? La verdad yo no, así que procuremos el no encontrarnos cara a cara (o espina a piel), con una planta espinosa, pues llevamos la de perder.
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Las espinas son tan conspicuas en ciertas plantas que incluso les dan nombre a ellas. Plantas como el huizache o espino blanco, y la zarzamora son conocidas en Ayuujk como poop kujp (Acacia farnesiana) y kujp tsä’äm (Rubus sp.) respectivamente, en los que la palabra kujp significa, literalmente, espina (blanca en el primer caso, y con fruto en el segundo).
Además, también se han utilizado para nombrar el tipo de vegetación en que estas plantas son dominantes. Algunos de los nombres dados por Miranda y Hernández para ciertos matorrales son: Matorral inerme (sin espinas), Matorral espinoso con espinas laterales y Matorral espinoso con espinas terminales; Rzedowski, por otro lado, también incluyó al Bosque espinoso entre los tipos de vegetación de México.
Cuando estuve por primera vez en Morelia no me había percatado de un hecho que hasta ahora llamó mi atención: en el camino diario que hago hacia el Centro de investigación donde estudio, atravieso varios arroyos. Y es que en la ciudad de Morelia existen numerosos de ellos, aunque no siempre son visibles y nadie los recuerda hasta la temporada de lluvias. Sin embargo, siguen allí y prueba de ello son los sauces que los acompañan (que son visibles independientemente de la época del año), y en esta ciudad tan carente de áreas verdes (defecto común a varias ciudades mexicanas), le proporcionan cierto verdor y contraste con las crecientes edificaciones.
Follaje de un sauce a orillas del río Tonto. Cerca de Tuxtepec, Oaxaca
Los sauces (Salix humboldtiana) son elementos típicos del denominado Bosque de galería o Vegetación riparia (y ahí vamos con la variedad de nombres). Ambos nombres hacen referencia a que esos árboles acompañan algún curso de agua, pues no cualquier planta puede crecer en ambientes donde el suelo está permanentemente húmedo. Además, dentro de los árboles de este bosque, los sauces son de los más resistentes a ciertos grados de contaminación (y si no me creen, échenle un ojo a como está el agua de los arroyos).
Pero estos no son los únicos árboles que conforman el bosque de galería, el cual puede variar a lo largo de nuestra república. En los bosques de galería también crecen las gigantescas hayas (Platanus mexicana), los frondosos ahuehuetes (Taxodium mucronatum), además de amates (Ficus), fresnos (Fraxinus uhdei), palos de águila (Alnus acuminata) y varios más.
Bosque de galería compuesto de hayas, junto al río. Ejido Tulimán, Zacatlán, Puebla.
Y así como en Morelia los sauces revelan que los arroyos siguen allí, en cualquier paisaje rural o urbano donde existan los árboles mencionados seguramente habrá agua, ya que es conocido que tanto pueblos como ciudades fueron fundados porque junto a ellos habían arroyos. Habría entonces que buscar el arroyo más próximo o la barranca más cercana para comprobar que allí siguen los sauces.
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Salix humboldtiana es el nombre científico para la planta que en Ayuujk llamamos Nëwey, y que en español se conoce como sauce. El nombre ayuujk indica su estrecha relación con el agua, ya que el prefijo në- deriva (quiero suponer) de la palabra nëëj, que significa agua. El nombre del ahuehuete (Taxodium mucronatum) tiene un origen semejante, aunque del náhuatl ahuehuetl, en el que el prefijo a- deriva de atl, que también significa agua.
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Una descripción detallada del sauce, el fresno, el palo de águila y la haya puede hallarse en la página web de la CONABIO sobre Árboles y arbustos nativos potencialmente valiosos para la restauración ecológica y la reforestación.